Jesus.Rubio | 10:18
La Historia de un perro abandonado
La Historia de un perro abandonado
1 semana.
Hoy cumplí una semana de nacido. ¡Que alegría haber llegado a este
mundo.
1 er mes.
Mi mama me cuida muy bien. Es una mama ejemplar.
2 mes
Hoy me separaron de mi mama. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos
vidriosos, me dijo adiós. Esperando que mi nueva "familia humana" me
cuidara también como ella lo había hecho.
4 meses.
He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay vatios niños en
la casa que para mi son como "hermanitos". Somos muy inquietos, ellos
me jalan la cola y yo les muerdo jugando.
5 meses.
Hoy me regañaron. Mi ama se molesto poique me hice "pipi adentro de
la casa; pero nunca me habían dicho donde debo hacerlo. Ademes
duermo en la recamara... !Ya no me aguantaba!
8 meses
Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro,
tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente
mucho. Cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi sólito
y me doy vuelo escarbando como mis antepasados los lobos, cuando
esconden la comida. Nunca me educan. Ha de estar bien todo lo que
hago.
12 meses.
Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí
más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben de sentirse de
mi.
13 meses.
Que mal me sentí hoy. Mi "heimanito" me Quito la pelota. Yo nunca
agarro sus juguetes. Así que se la quite. Pero mis mandíbulas se han
hecho muy fuertes, así que lo lastime sin querer. Después del susto,
me encadenaron casi sin poderme mover al rayo del sol. Dicen que van a
tenerme en observación y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que
pasa.
15 meses.
ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo, mi familia
ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando
llueve no tengo techo que me cobije.
16 meses.
Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdono y me puse
tan contento que daba saltos de gusto. Mi rabo parecía un abanico.
Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia
la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me baje
feliz creyendo que haríamos nuestro "día de campo". No comprendo por
que cerraron la puerta y se fueron. "¡Oigan, esperen!" -ladre... se
olvidan de mi. Corrí detrás del carro con todas mis fuerzas. Mi
angustia crecía al darme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no
se detendrían: Me habían olvidado.
17 meses.
He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento
muy solo y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que
me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi
mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y
seria leal como ninguno. Pero solo dicen "pobre perrito", se ha de
haber perdido.
18 meses.
El otro día pase por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como
mis "hermanitos". Me acerque, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzo
una lluvia de piedras "a ver quien tenia mejor puntería". Una de esas
piedras me lastimo el ojo y desde entonces ya no veo con el.
19 meses.
Parece mentira, cuando estaba mas bonito se compadecían mas de mi. Ya
estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente mas
bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña
sombra.
20 meses.
Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde
pasan los coches, uno me arrollo. Según yo estaba en un lugar seguro
llamado "cúnela", pero nunca olvidare la mirada de satisfacción del
conductor, que hasta se ladeo con tal de centrarme. Ojala me hubiera
matado, pero solo me disloco la cadera. El dolor es terrible, mis
patas traseras no me responden y con dificultades me arrastre hacia un
poco de hierba a la ladera del camino.
Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frió, sin comer. Ya no me
puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quede en un
lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se esta cayendo. Alguna gente
pasa y ni me ve; otras dicen: "No te acerques"
Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir
los ojos. La dulzura de una voz me hizo reaccionar. "Pobre perrito,
mira como te han dejado", decía... junto a ella venia un señor de
bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este
perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir."
A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió.
Como pude, moví el rabo y la mire agradeciéndole me ayudara a
descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para
siempre pensando en porque tuve que nacer si nadie me iba a querer.
1 semana.
Hoy cumplí una semana de nacido. ¡Que alegría haber llegado a este
mundo.
1 er mes.
Mi mama me cuida muy bien. Es una mama ejemplar.
2 mes
Hoy me separaron de mi mama. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos
vidriosos, me dijo adiós. Esperando que mi nueva "familia humana" me
cuidara también como ella lo había hecho.
4 meses.
He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay vatios niños en
la casa que para mi son como "hermanitos". Somos muy inquietos, ellos
me jalan la cola y yo les muerdo jugando.
5 meses.
Hoy me regañaron. Mi ama se molesto poique me hice "pipi adentro de
la casa; pero nunca me habían dicho donde debo hacerlo. Ademes
duermo en la recamara... !Ya no me aguantaba!
8 meses
Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro,
tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente
mucho. Cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi sólito
y me doy vuelo escarbando como mis antepasados los lobos, cuando
esconden la comida. Nunca me educan. Ha de estar bien todo lo que
hago.
12 meses.
Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí
más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben de sentirse de
mi.
13 meses.
Que mal me sentí hoy. Mi "heimanito" me Quito la pelota. Yo nunca
agarro sus juguetes. Así que se la quite. Pero mis mandíbulas se han
hecho muy fuertes, así que lo lastime sin querer. Después del susto,
me encadenaron casi sin poderme mover al rayo del sol. Dicen que van a
tenerme en observación y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que
pasa.
15 meses.
ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo, mi familia
ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando
llueve no tengo techo que me cobije.
16 meses.
Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdono y me puse
tan contento que daba saltos de gusto. Mi rabo parecía un abanico.
Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia
la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me baje
feliz creyendo que haríamos nuestro "día de campo". No comprendo por
que cerraron la puerta y se fueron. "¡Oigan, esperen!" -ladre... se
olvidan de mi. Corrí detrás del carro con todas mis fuerzas. Mi
angustia crecía al darme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no
se detendrían: Me habían olvidado.
17 meses.
He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento
muy solo y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que
me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi
mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y
seria leal como ninguno. Pero solo dicen "pobre perrito", se ha de
haber perdido.
18 meses.
El otro día pase por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como
mis "hermanitos". Me acerque, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzo
una lluvia de piedras "a ver quien tenia mejor puntería". Una de esas
piedras me lastimo el ojo y desde entonces ya no veo con el.
19 meses.
Parece mentira, cuando estaba mas bonito se compadecían mas de mi. Ya
estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente mas
bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña
sombra.
20 meses.
Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde
pasan los coches, uno me arrollo. Según yo estaba en un lugar seguro
llamado "cúnela", pero nunca olvidare la mirada de satisfacción del
conductor, que hasta se ladeo con tal de centrarme. Ojala me hubiera
matado, pero solo me disloco la cadera. El dolor es terrible, mis
patas traseras no me responden y con dificultades me arrastre hacia un
poco de hierba a la ladera del camino.
Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frió, sin comer. Ya no me
puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quede en un
lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se esta cayendo. Alguna gente
pasa y ni me ve; otras dicen: "No te acerques"
Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir
los ojos. La dulzura de una voz me hizo reaccionar. "Pobre perrito,
mira como te han dejado", decía... junto a ella venia un señor de
bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este
perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir."
A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió.
Como pude, moví el rabo y la mire agradeciéndole me ayudara a
descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para
siempre pensando en porque tuve que nacer si nadie me iba a querer.
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